Quien soy

Amar by Ana Martínez

Soy psicóloga, terapeuta Gestalt y educadora, especialista en  trauma, EMDR y crianza. Trabajo desde los enfoques de la Psicología Humanista y Sistémica.

Soy terapeuta de pareja. Acompaño también procesos de expatriación y otros procesos migratorios. Puedo atenderte en español o en inglés.

Me apasiona el mundo de las emociones. Me interesa poder comprender qué le hace sufrir a cada persona y desde ahí, acompañarle para que pueda vivir en calma, más allá de lo que ocurra a su alrededor. Tras más de quince años acompañando a infancia y familias como Maestra y Educadora, comprendí que mi lugar en el mundo, es el de ofrecer un espacio seguro para que cuando una persona lo necesite, pueda comprender qué le está ocurriendo, y así saber usar sus propias herramientas en cada situación vital. Además, haber transitado situaciones de desasosiego, tristeza o ansiedad en este apasionante camino de crecimiento personal, ha hecho que ahora pueda poner mi propio proceso de autoconocimiento al servicio de mis pacientes.

Todo esto hace que sienta una profunda motivación por acompañarte en tu propio proceso de vida.

Cuando ir a terapia

Seguridad, Confort, Calidez, Crecimiento

A menudo normalizamos vivir sin plenitud y nos acostumbramos a vivir de manera desagradable y en automático. Esto ocurre cuando normalizamos tener ansiedad, sentir una tristeza profunda, estar de mal humor con las personas de nuestro entorno o tratar con desprecio a nuestros familiares. Éstas son conductas que observamos en un proceso de terapia y que pueden ser superadas o reconducidas. Es posible vivir en paz, sintiendo ilusión por la vida, cuidándose y cuidando a la vez las relaciones que nos importan. Cuando comenzamos a conocernos y a comprender cómo funciona nuestro mundo emocional, la vida cambia, y la sensación de vitalidad vuelve, conectando puramente conmigo y con el entorno más inmediato. Aprendemos a tomar las riendas de nuestra propia vida y podemos elegir estar presentes en cada momento. Para esto sirve la terapia, y sin duda, puedo decir que el viaje, merece la pena.

A menudo normalizamos vivir sin plenitud y nos acostumbramos a vivir de manera desagradable y en automático. Esto ocurre cuando normalizamos tener ansiedad, sentir una tristeza profunda, estar de mal humor con las personas de nuestro entorno o tratar con desprecio a nuestros familiares. Éstas son conductas que observamos en un proceso de terapia y que pueden ser superadas o reconducidas.

Es posible vivir en paz, sintiendo ilusión por la vida, cuidándose y cuidando a la vez las relaciones que nos importan. Cuando comenzamos a conocernos y a comprender cómo funciona nuestro mundo emocional, la vida cambia, y la sensación de vitalidad vuelve, conectando puramente conmigo y con el entorno más inmediato.

Aprendemos a tomar las riendas de nuestra propia vida y podemos elegir estar presentes en cada momento. Para esto sirve la terapia, y sin duda, puedo decir que el viaje, merece la pena.

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